En una época donde la intención de los jugadores dejó de ser el único criterio a considerar por los árbitros a la hora de pitar o no un penal, la mano de Sergio Ramos cuando Real Madrid y PSG igualaban 1-1 y el conjunto francés era superior, parece ser muy cobrable aunque el italiano Gianluca Rocchi no lo vio así y le dio continuidad al juego.

El remate de Rabiot tenía destino de arco y podría haber cambiado el rumbo del partido, que finalmente fue victoria por 3-1 para el Merengue.

El defensor español tenía su brazo pegado al cuerpo pero aunque no haya tenido intención, de todas formas la pelota le dio en la mano. “Me pega un poco en el pecho, en la mano, pero no ha habido intención”, aseguró Sergio Ramos luego del encuentro, antes de decir que todavía tenía que ver la jugada por televisión.