Donald Trump, presidente de los Estados Unidos (Reuters)

El plazo para derogar o modificar sustancialmente el acuerdo nuclear firmado entre las principales potencias e Irán venció este martes para el Congreso de Estados Unidos sin que surgiera ninguna medida al respecto en ese cuerpo legislativo, por lo que el pacto permanece en vigor y la iniciativa con respecto a su futuro vuelve al presidente Donald Trump.

En octubre el mandatario había decidido no certificar el acuerdo, un requisito que debe cumplir cada tres meses, para así enviarlo al Congreso con el interés de que se debatiera, tratara y votara su derogación o el cambio de ciertos elementos esenciales, como paso previo para volver a imponer las sanciones contra el régimen teocrático chiita.

De esta manera Trump esperaba cumplir con su promesa de campaña de dar por terminado el acuerdo que retiró las sanciones internacionales sobre Irán a cambio de que el país persa acepte reducir considerablemente su programa nuclear de fines pacíficos.

Pero tras cumplirse los 60 días, establecidos por la ley interna de Estados Unidos que regula el acuerdo, sin que el Congreso actuara, el futuro del texto volverá a estar en las manos del mandatario.

El ayatolá Ali Khamenei, líder supremo del país (Reuters)

El pacto se firmó en 2015 entre Irán y las potencias permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Rusia, Francia, Gran Bretaña) más Alemania, y entró en vigor en 2016. El Congreso de Estados Unidos no se opuso al tratado, aunque muchos republicanos estuvieron en desacuerdo considerando que era demasiado permisivo con Irán y que no reducía una presunta amenaza contra Estados Unidos.

Trump retomó estas críticas y dijo que el acuerdo era “una vergüenza”. Además, cargó contra Irán por su programa de misiles balísticos, no contemplado en el pacto, y por su rol en Medio Oriente, donde apoya a diferentes grupos extremistas.

También argumentó que Teherán no estaba cumpliendo con postulados del pacto, lo que fue negado por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), que monitorea su implementación.

El vencimiento del plazo puso paños fríos en la cuestión, limitando las expectativas republicanas y trayendo alivio a los demás firmantes del acuerdo, que de cualquier manera ya habían declarado que continuarían implementándolo aún sin Estados Unidos.

Hasan Rohani, presidente de Irán, inspecciona un misil. El programa balístico del régimen ha dado importantes avances a pesar de las resoluciones de la ONU que lo condenan

Este rechazo de los europeos y de China y Rusia, que en conjunto ven al pacto como un éxito diplomático y un modelo para Corea del Norte, pudo haber tenido influencia en impedir que el Congreso actuara según las expectativas de Trump.

De hecho todos los legisladores demócratas e incluso una minoría de republicanos están en contra de derogarlo.

Wendy Sherman, negociadora del pacto durante la presidencia de Obama, dijo al Financial Times que derogarlo sería “contraintuitivo”, ya que prevén que Irán se haga de armas nucleares. “Salirnos sería como decirle a Corea del Norte que no tiene sentido sentarse a dialogar con Estados Unidos”, explicó.

La iniciativa ha vuelto ahora a Trump, quien se enfrenta ahora a tres posibles cursos de acción.

Una planta nuclear iraní. El acuerdo apunta a limitar sus desarrollos a fines pacíficos y evitar que el régimen obtenga armas atómicas

El presidente, frustrado con el Congreso y sus aliados, podría decidir retirar a su país directamente del acuerdo. En consecuencia Estados Unidos restablecería todas las sanciones sobre el país con la expectativa de volver a poner un cepo económico a la expansión militar iraní. Pero sin el apoyo de Europa, Rusia y China, que continuarán aplicando el texto y comerciando con el país, esto solo se logrará parcialmente y a costa de la relación con sus aliados y rivales.

Trump también puede anunciar su intención de comenzar un proceso de diálogo para modificar el acuerdo, pero los detalles de este proceso se desconocen y es posible que, como toda negociación, se dilate en el tiempo antes de dar frutos.

Finalmente Trump podría ceder y adoptar la postura que promueve Europa de mantener el acuerdo tal y como está pero avanzar al mismo tiempo con sanciones contra el programa balístico o el apoyo al terrorismo de Irán.

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