En una Barcelona conmovida pero con ganas de volver a la normalidad, el balón volvió a rodar en el Camp Nou para el partido Barça-Betis, rodeado de una fuerte seguridad tres días después del atentado ocurrido en esta ciudad española.

Un partido especial, no por ser el primero de esta Liga, sino especialmente porque significa “reconquistar la normalidad” de la ciudad en palabras del presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont.

En el césped, Messi y los suyos lucían un brazalete negro en señal de duelo y unas camisetas especiales para la ocasión en la que sus nombres fueron sustituidos por el de la ciudad “Barcelona”.

En las gradas, pancartas con lemas como “Todos somos Barcelona” o “Nunca nadie nos podrá torcer“, frase extraída del himno del club.

En la tienda del club, numerosos aficionados encargaban antes del partido camisetas con “Barcelona” en sus espaldas imitando a sus ídolos futbolísticos.

“Normalmente me las compro sin dorsal pero esta era una ocasión perfecta para reivindicar que seguiremos viviendo aquí, que no nos asustarán”, explicaba David Berruezo, de 27 años, mientras esperaba que le confeccionaran su camiseta conmemorativa.

Fuente: DyN